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La Psicología en 'Stalker'
Fuente: Cinessinfin
En un mundo gris, apagado y sin esperanza, una familia duerme en la misma cama. Más bien la mujer y la niña duermen, porque el hombre—nuestro stalker—mantiene su mirada fija en la nada, impaciente por levantarse en silencio y prepararse para volver a la Zona.
La Zona es un lugar, cerca de la ciudad, creado de manera misteriosa por causas no humanas y que el gobierno tiene vedado. Un sitio en el que la realidad es diferente y que tienta a los hombres con una promesa de felicidad total. Para el protagonista la Zona lo significa todo y es un modo de escape. Un jardín idílico, lleno de color en el que él actúa como guía para los demás y con el que tiene una conexión psíquica y espiritual fuera de lo normal.
El stalker trata de hacer entender a su mujer que la Zona es un lugar muy personal al que lleva a las almas descarriadas para que cumplan sus deseos. Es el único sitio donde se siente libre, aunque se juegue su vida y su libertad para poder acceder a él. Volviendo, incluso a estar encerrado.
Fotogramas de Stalker. Fuente: IMDb
Las figuras que acompañan al stalker son la metáfora de la sociedad, en sus polos más opuestos. El Profesor es un hombre cuyo afán por conseguir mérito lo ciega hasta el punto de llegar a la autodestrucción si fuese necesario, es el que menos objeciones pone a las instrucciones del guía y el que más tranquilo aparenta ser. Su imaginación—si la tiene—es mínima y no cree que el conocimiento que propicia la Zona deba existir por el simple hecho de que puede caer en manos equivocadas. Así pues, recurre a la idea de su destrucción para evitar males mayores. Consecuencias que no tienen porque darse, son solo suposiciones drásticas que operan bajo la sombra del miedo. Negando una fuente de esperanza se llega a la absoluta incomunicación que desemboca en un estado continuo de depresión—al igual que se muestra en el mundo de fuera—.
Por otro lado, el Escritor es la idea pesimista de la vida. Un hombre que no cree e nada fantástico y a perdido la capacidad de sorprenderse o de tener curiosidad frente a cualquier misterio. Y es por eso que no escribe nada bueno, que está vacío de inspiración y se siente superior, rayando el narcisismo más egocéntrico. Su filosofía de la vida denota una hostilidad propias de un niño cuando desoye los consejos del stalker. Pero eso le hace sufrir cambios en su manera de pensar y expande su mente.
Me aventuraría a decir que es el único personaje que tiene una evolución positiva y no es casualidad, sino causalidad: El hecho de que decida, nada más llegar a la Zona, seguir el camino corto que va en línea recta (cuando el stalker ha dicho que la zona tiene trampas y que el camino más largo es el menos arriesgado) crea una respuesta en la Zona que hace que se manifieste, primero con un viento paranormal que produce terror en el Escritor y después con la emisión de un mensaje pidiéndole que retroceda.
Siendo totalmente efectivo porque él piensa que uno de sus compañeros es el que ha suplicado su retroceso propiciándole una salida que mantiene su orgullo intacto mientras que en realidad la Zona ha operado de manera inteligente con un simple truco.
Si nos fijamos en los vasos, estos son tres: con formas y contenidos diferentes. Creo que la relación de los números y las formas y los protagonistas de la obra no es para nada casual. El vaso llenos de líquido representa al Escritor: el estado del material del recipiente representa su psique artística y maleable. La jarra con un huevo roto dentro es el Profesor: su estado es sólido como la mentalidad de éste. Y el vaso alto y vacío—más bien lleno de aire—es el stalker: un material en estado gaseoso que representa el nivel de fe alcanzado por este. Algo intangible pero que está ahí.



Fotogramas de Stalker. Fuente: IMDb
Es una comparación deliciosa, pero aún lo es más la manera en que los tres vasos se mueven, simplificando un viaje que ha durado mucho tiempo y que expresa a la perfección el pasado el presente y el futuro de todo el entramado de la película:
Todos los vasos están colocados de una manera intencionada y jerárquica siendo el primero el Escritor, después el Profesor y por último el Stalker, si apreciamos la mesa como el mundo/tiempo siendo el principio el lado más lejano y el final el más cercano al plano. Creando un ideal de orden basado en el nivel espiritual o la capacidad de entender la Zona y tener fe en ella. Mediante los movimientos que la niña crea, las posiciones cambian siendo el Escritor quien avanza en el plano y se sitúa al borde de la mesa—supera a sus compañeros en cuanto a experiencias sensoriales se refiere y se pone a la cabeza en el tablero—, después el Profesor avanza un poco para situarse al lado del Stalker y permanecer allí, muy alejado del borde—su mente no alcanza a evolucionar lo suficiente y no llega a tener sensaciones tan fuertes—y finalmente el Stalker avanza hasta caer de la mesa—supera la barrera/límite de la Zona y trasciende—.
El futuro está escrito y el stalker, por su fe y su manera de ver y entender la Zona es el que realmente consigue hallar la máxima iluminación, mostrándose como una consecuencia, en principio, de destrucción—el caer de la mensa supone la muerte—, pero siendo el camino para llegar más allá de la visión oscura del mundo.
Tras esto, un terremoto que advierte el fin del mundo cuando los creyentes han sido raptados y los demás se quedan el la Tierra. Dios está presente en la obra, aunque sea difícil de ver—quizá la niña lo represente también, indiferente ante el temblor y con la mirada perdida—. Quién sabe.





