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Título original: In the name of father

Año: 1994

País: Irlanda

Duración: 135 minutos

Reparto: Daniel Day-Lewis, Emma Thompson, Pete Postlethwaite

Director: Jim Sheridan

Guión: Terry George, Jim Sheridan

Producción: Universal Pictures, Hell's Kitchen Films

Fuente: FIlmaffinity

Belfast, años 70. Gerry es un gamberro que no hace nada de provecho, para disgusto de su padre Giuseppe, un hombre tranquilo y educado. Cuando Gerry se enfrenta al IRA, su padre lo manda a Inglaterra. Una vez allí, por caprichos del azar, es acusado de participar en un atentado terrorista y condenado a cadena perpetua con "los cuatro de Guildford". También su padre es arrestado y encarcelado. En prisión Gerry descubre que la aparente fragilidad de su padre esconde en realidad una gran fuerza interior. Con la ayuda de una abogada entregada a la causa, Gerry se propone demostrar su inocencia, limpiar el nombre de su padre y hacer pública la verdad sobre uno de los más lamentables errores legales de la historia reciente de Irlanda.

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Fotograma de En el nombre del padre. Fuente: Filmaffinity

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 Cartel de En el nombre del padre. Fuente: Filmaffinity

Fuente: Espinoff

En el interior del relato de ‘En el nombre del padre’, más allá de la narración de las atroces tácticas de venganza del aparato legal británico contra la chusma que emplean como cabeza de turco, laten varias películas (en realidad, en toda gran película, me parece, laten varias películas al mismo tiempo), todas ellas elaboradas con esmero y convicción: la historia de un padre y un hijo, el aprendizaje vital y casi espiritual de un joven que se convierte en hombre en la cárcel, la invocación de formas del género negro y del carcelario, la lucha contra la opresión y la crueldad de la venganza ritualizada.

Probablemente sea esta la mejor película de Sheridan, pues es la más universal. Estoy convencido de que, sin el menor diálogo, aunque por supuesto dejando la música y los sonidos, sería un título comprensible para cualquier ser humano en cualquier parte de este planeta. Virtud muy apreciable que quizá debería ser perseguida por más cineastas, ocupados en otras inquietudes menos interesantes.

Sheridan dirige con pasión pero también con sobriedad, y en su película los miembros del IRA son tan despreciables como los policías británicos que torturan a jóvenes de los que “sospechan su inocencia”. Sin la menor caída de ritmo ni de convicción, la historia se revoluciona una vez que Gerry es detenido, y nos sumergimos en una verdadera pesadilla sin fin, en un túnel del que no hay salida. Las torturas físicas y mentales a las que Conlon es sometido nos duelen en nuestras propias carnes, como también nos dolió la explosión de Guildford, por supuesto.

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Fotograma de En el nombre del padre. Fuente: Filmaffinity

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Y sentimos como nunca la fría y despiadada maquinaria de un gobierno que ha de lavar la cara ante los ciudadanos apisonando, como suele suceder, a los de siempre: los humildes, el hombre de la calle, la familia trabajadora. Los mismos a los que dice proteger y salvaguardar. En esta historia no hay piedad para el gobierno británico, ni para sus instituciones, ni sus abogados, ni sus jueces, ni su sistema legal, ni sus agentes. Todos son secuaces.

Fotograma de En el nombre del padre. Fuente: Filmaffinity

Quizá por eso el final de esta película es algo tan indescriptiblemente liberador, catártico y hermoso. Más que una comprobación de que a veces los buenos triunfan, es una constatación, en la mirada y en la energía de Day-Lewis/Gerry, de que hay cosas que no te pueden arrebatar, de que hay algo indestructible que te anima a continuar cuando todo parece perdido. El hombre común, aunque imperfecto y quizá mezquino en ocasiones, recuperando su dignidad, su condición humana. En este feroz retrato de un país consumido por la venganza y la crueldad (retener, incomunicados, sin pruebas, a sospechosos durante siete días es algo así como negar su humanidad) se pueden reflejar, con gran facilidad, las millones de injusticias sufridas por seres inocentes en todo el mundo. No en vano, Day-Lewis estuvo a punto de interpretar a Edmundo Dantés para Polanski, el ejemplo máximo de inocente al que no le dejan ni la dignidad.

Fotogramas de En el nombre del padre. Fuente: IMDb

Copyright: 25 Fotogramas/ Fernando Casares Gutiérrez, Paula González Ajo

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