

Título original: La Haine
Año: 1995
País: Francia
Duración: 95 minutos
Reparto: Vincent Cassel, Hubert Koundé, Saïd Taghmaoui
Director: Mathieu Kassovitz
Guión: Mathieu Kassovitz
Producción: Les Productions Lazennec, Studiocanal, La Sept Cinéma, Kasso inc. Productions
Fuente: FIlmaffinity
Tras una noche de disturbios en un barrio marginal de las afueras de París, tres amigos adolescentes, Vinz, Saïd y Hubert (un judío, un árabe inmigrante y un boxeador amateur negro, respectivamente), son testigos de un hecho, en el que su amigo Abdel resulta herido por la policía. El deambular por la ciudad, la violencia entre bandas y los conflictos con la policía son las constantes en las 24 horas siguientes de la vida de estos jóvenes.


Cartel de El odio. Fuente: Filmaffinity
Fuente: Cine oculto
Tras una noche de disturbios en un barrio marginal de las afueras de París, tres amigos adolescentes, Vinz, Saïd y Hubert (un judío, un árabe inmigrante y un boxeador amateur negro, respectivamente), son testigos de un hecho, en el que su amigo Abdel resulta herido por la policía. El deambular por la ciudad, la violencia entre bandas y los conflictos con la policía son las constantes en las 24 horas siguientes de la vida de estos jóvenes.
Fotograma de El odio Fuente: IMDb
Kassovitz también aborda otro elemento interesante en La Haine, se trata de la percepción de la muerte desde un punto de vista religioso. En este caso, la aparición de una vaca desde las raíces más longevas del judaísmo.El personaje de Vicent es un joven judío que desea asesinar a un policía debido a que, durante una revuelta, las autoridades hirieron a un chico del barrio enviándolo gravemente herido al hospital. Vicent piensa que su venganza implica terminar con la vida de un guardián del orden. Un sentimiento como lo es el odio, tan poderoso como el amor, se apodera de este marginal joven.

Fotograma de El odio Fuente: Filmaffinity

Se muestra rudo y desafiante ante una vida que lo reta constantemente. Sin embargo, Vicent tiene frecuentes sueños y alucinaciones con una vaca, lo cual lo asusta mucho.Según escrituras antiguas, la llamada Pará Adumá (vaca roja en hebreo) era imprescindible para borrar la impureza de la muerte en los israelitas. Sin ella no les es posible alcanzar la vida eterna.
Kassovitz utiliza a este animal para justificar el destino de Vicent, el cual está enlazado al diálogo que abre y cierra la película: “Hasta ahora todo va bien”.
Fotograma de El odio. Fuente: Filmaffinity
El francés le abre al espectador una ventana en su edificio cinematográfico, por la que puede ver la estrepitosa caída social del chico judío y le permite deducir cómo será su aterrizaje.Desde la primer secuencia se observa a Saïd trazando sobre la pared un tagg o firma con un marcador. Esta técnica era la más sencilla entre los grafiteros para marcar territorio, o en este caso, lanzar un desafío ante el acoso de la autoridad policial.
Otro destello del hip hop se asoma con el breakdance, elemento rítmico de la subcultura. En otra escena, el famoso Dj Cut Killer aparece en su habitación portando una playera de la banda californiana Cypress Hill y tocando unos scratches en su tornamesa para todo el vecindario.
Se trata de la pieza musical Nique la police (Jode a la policía), una mezcla entre N.W.A, KRS One, Supreme NTM y Edith Piaf que se ha convertido en un himno para el extrarradio francés.
El arte del filme plasma a los grafitis sobre los muros de la ciudad, mientras el trío de jóvenes realiza su forzado viaje en el tren subterráneo. Casi al final del rodaje y con aerosol en mano, Saïd cambia una frase de un anuncio espectacular de Le monde est à vous (El mundo es tuyo) a Le monde est à nous (El mundo es nuestro).
Además, la banda sonora de la obra cinematográfica está conformada por exponentes importantes del rap francés de esa época. Sobresalen nombres como IAM. Raggasonic y Assassin, cuya música termina de contextualizar la fotografía de Pierre Aim.
Muchos jóvenes de la época coquetearon desde temprano con el hampa, para después ser recluidos en las “prestigiosas” suites de las prisiones parisinas, donde el único lujo disponible era ganarse el respeto a como diera lugar.
Con una clara visión sociopolítica, Kassovitz pensó en esta característica para insertarla en los personajes de su obra (sobre todo en Hubert, quien ya había pasado tiempo en prisión y ahora vagaba libre en el gueto). Asimismo, ancló esta violencia social al brazo de un movimiento subcultural que justificara la conducta creativa de los jóvenes: el hip hop, ya que este fenómeno estaba teniendo un auge revolucionario en el país europeo a mediados de los noventa.

Fotogramas de El odio. Fuente: IMDb



