

Título original: My name is Joe
Año: 1998
País: Escocia
Duración: 105 minutos
Reparto: Peter Mullan, Louise Goodall, Gary Lewis
Director: Ken Loach
Guión: Paul Laverty
Producción: ARTE / Alta Films
Fuente: FIlmaffinity
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Joe está en el paro. Después de ser un alcohólico durante años, ha conseguido dejar de beber y dedica buena parte del tiempo a entrenar al peor equipo de fútbol de Glasgow. Ayuda también a una pareja de jóvenes drogadictos que tienen un hijo y en cuya casa conoce a Sarah, una asistenta social que se ocupa de ellos. Joe y Sarah se enamoran apasionadamente, pero su relación no es nada fácil en un mundo donde la vida cotidiana es realmente dura.


Cartel de My name is Joe. Fuente: Filmaffinity
Fuente: 5 de septiembre
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Es un filme repleto de honestidad, que enaltece el espíritu y disuelve las esquirlas del plomo que nos metió la vida. Loach vuelve aquí, en clave de docudrama social –su género dilecto-, a sus ambientes vitales, pero, con pericia mayor, utiliza toda su habilidad de maestro para traspasar los bordes del cine social con el propósito de adentrase en las demarcaciones del corazón, y ello sin bambolear la verticalidad de la línea seguida por este remanente tardío en vertiente radical del free cinema.
Fotograma de My name is Joe. Fuente: Sensacine
Un cineasta cuya poética de la miserabilidad, nunca de la pornomiseria, se ha pertrechado de hondura, autenticidad y sensibilidad tales que, aun prestándose sus enfoques a ello, logró eludir hasta hoy el roce de lo planfetario, con contadas excepciones dentro de ciertas zonas de algunos pocos filmes. Ese es un precio que cualquier cronista de lo marginal puede pagar, y que ni siquiera Loach le ha dado el gusto de cobrar a sus impugnadores. Mi nombre es Joe, la muestra palmaria.
En el intermezzo de esta etapa maduró la que considero su película cimera del pasado siglo: Mi Name is Joe, 1997, de nuevo coescrita, del mismo modo que Carla’s Song y Bread and Roses, con su habitual Paul Laverty. El filme, que recibió la Espiga de Oro del Festival de Valladolid y el premio de actuación en Cannes para el protagonista Peter Mullan, concitó a partir de su estreno una proyección crítica tan alucinante que ahora, al cabo de dos décadas justas, no existen ya muchas aristas que explorar por cierto.

Fotograma de My name is Joe. Fuente: Europeanfilmawards
Cabe subrayar que esta historia pletórica de humanidad, pasión y peligro, filmada en los barrios más pobres y marginales de Glasgow, es la escritura más rotunda de Loach, la más degluible y medianamente optimista de su carrera, si nos olvidamos, en el último aspecto, de la posterior Pan y rosas.

Fotograma de My name is Joe. Fuente: Sensacine
Gran parte de la filmografía de Ken Loach está abocada al retrato de las clases más desfavorecidas y ahogada por la ideología y el mensaje. En 'Mi nombre es Joe' resuenan los mismos intereses pero el filme está vivo, respira y resulta mucho menos prefabricado que la mayoría de sus trabajos.
Aquí la historia gira alrededor de una pareja que termina enamorándose después de un encuentro poco prometedor. El guión, bien construido, nos irá revelando cosas del pasado de Joe a medida que su relación avanza. La película retrata a sus personajes pasando, con fuerza y convicción, de los sentimientos más oscuros a los más luminosos.
Tráiler My name is Joe
